Del mimbre a la madera: el gran cambio en el esqueleto de los gigantes

Los gigantes son como los humanos: nos fijamos en su ropa, su rostro y sus manos, pero a menudo obviamos el esqueleto que esconden. Porque los Gigantes de Vitoria, como todos, vivieron en los 90 su mayor revolución. Una década en la que su esqueleto cambió por completo. Se aligeró al dejar de lado el mimbre y pasar a la madera.

Parece mentira, porque a menudo pensamos en el mimbre como un material ligero, pero lo es más la madera que se usa hoy en día. Esta imagen es el antiguo esqueleto de una giganta de Vitoria-Gasteiz.

El Pasado: La Tiranía del Mimbre

Tradicionalmente, los gigantes se construían siguiendo técnicas de cestería. El mimbre era el material predilecto por su disponibilidad y flexibilidad natural. Se tejía una suerte de cesta invertida que formaba el tronco de la figura. Sin embargo, este sistema presentaba graves carencias. Con el paso de los años, el mimbre absorbía humedad, acumulaba polvo y se volvía quebradizo, incrementando su peso de forma alarmante. No era raro que un gigante de la vieja escuela superase los 60 o 70 kilos, una carga que limitaba mucho el desfile y hacía casi imposible el baile.

En los 90 se sustituyeron esas cestas cerradas por caballetes de madera (pino, haya o fresno). Los Reyes de la Baraja fueron los primeros que estrenaron esta estructura. Pero, tras ellos, llegó la renovación completa de las tres parejas.

Esta transición no fue solo estética, sino sobre todo de ingeniería:

  • Menos peso: La madera permite estructuras de listones que eliminan el material innecesario, bajando el peso a unos manejables 45-51 kilos.

  • Más fácil de arreglar: Un listón de madera roto se sustituye en minutos; una estructura de mimbre deformada exigía rehacer toda la pieza.

  • Mejor transporte: El uso de madera permitió integrar arneses de cuero acolchados y sistemas de apoyo que distribuyen el peso sobre los hombros y la zona lumbar, protegiendo la salud del portador.

  • Desmontables: Los gigantes con estructura de madera pueden ser desmontables, lo que facilita mucho su transporte.

Al reducir el peso, los porteadores pueden bailar mucho mejor. La ligereza de la madera moderna permite cambios de ritmo, giros rápidos sobre un solo pie y coreografías coordinadas que antes eran físicamente imposibles.

Además, los gigantes modernos pueden mojarse al ser de madera y fibra de vidrio. Antes, los gigantes de mimbre y cartón piedra no podían mojarse, porque corrían riesgo de romperse tanto por dentro como por fuera.

Algunos fabricantes incluso experimentan con el aluminio y la fibra de carbono, aunque esto se deja para casos muy puntuales. En Vitoria-Gasteiz las estructuras de los gigantes gozan de buena salud. Y, si en algún momento se daña parte del esqueleto, al ser madera el arreglo es sencillo.

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